2019-05-212019-05-212017-121667-9989http://hdl.handle.net/2133/14819Durante el transcurso de junio de 2017, en el marco de un gran despliegue de fuerzas de seguridad, la Policía Local de Quilmes ha llevado a cabo prácticas denominadas, por sus efectivos, como procedimientos de rutina o tareas de prevención. Se trata, según veremos, de operativos que recaen casi siempre sobre actores sociales bien delimitados: jóvenes de barrios populares. Los procedimientos, en general, son semejantes y se distribuyen en una variedad de espacios geográficos y horarios. En resumen, la Policía Local detiene colectivos de transporte público obligando a descender a determinados pasajeros, en la mayoría de los casos de sexo masculino en su totalidad. Luego, dependiendo de que tanto se adecúen a las características de los llamados pibes chorros o barderos, se les pide documentos, se los revisa, a veces se averiguan sus antecedentes y, en ocasiones, se los traslada a la comisaría. A partir de relatos de testigos y de aquellos/as que fueron objeto directo de tales rutinas, las describiremos para argumentar que se trata de procedimientos selectivos y altamente discriminatorios, que violan derechos básicos, afectando los derechos de las personas, y además cuentan con un gran consenso social.application/pdfspaopenAccessPolicía LocalJóvenesControl poblacionalRazziasEn busca de pasajeros “sospechosos”. Control poblacional y prácticas policiales discriminatoriasconferenceObjectZapata,Jeremíashttps://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/