De las cenizas del post-modernismo ha surgido un posthumanismo que ha declarado que el marxismo en arqueología
está muerto. Los partidarios de la teoría posthumanista de la Arqueología Simétrica seleccionan a su conveniencia algunas
ideas marxistas para luego refutarlas y descartarlas, sin considerar la profundidad y los matices que las diferentes teorías
marxistas poseen. Caracterizan de manera incorrecta a la dialéctica relacional como una forma de pensamiento de opuestos,
pero ignoran el dualismo fundamental que subyace a su propia postura teórica. Igualan a humanos y cosas argumentando que
ambos comparten una ontología común. El marxismo relacional resuelve la naturaleza dualista de esa postura y demuestra
que las cosas, los animales y la gente pueden estudiarse relacionalmente pero reconociendo al mismo tiempo las diferencias
ontológicas que existen entre ellos. El marxismo vive.