Los estudios sobre juventudes han tendido a rechazar el uso
de la palabra juventud por entender que la situación social y
cotidiana de las y los jóvenes no es homogénea. Desde esta
perspectiva parece que fuera erróneo o tendencioso querer vincular la palabra juventud a un colectivo. Sin embargo,
este artículo indaga sobre la relación de disloque que existe
entre el signo juventud y el objeto joven como un vínculo que
tiene implicancia políticas. Utilizando la estructura triádica
propuesta por Charles S Peirce, se analiza la mencionada
vinculación conjunto con el enfoque de las falencias como
interpretante. Esto permite ver cómo los disloques entre una
idea de juventud y la realidad de varios jóvenes legitiman la
perspectiva de los grupos vulnerables como alternativa política y el neoliberalismo como régimen societal