En un intento por volver a sentir el calor de la patria grande hecho poesía, lanzamos una
convocatoria abierta de tema antiimperialista y nos complace saber que a lo largo de toda Nuestra
América hay voces que todavía hoy quieren sonar en coro de resistencia y amor por nuestra
soberanía. Sin dudas, el posesivo martiano es una toma de posición política, pero también la
posibilidad de pensar la patria con sobrevuelo imaginativo; poesía antiimperialista, un oxímoron
para el posmodernismo del puro significante y despojado de la primera persona plural. Sin embargo,
aquí, en un gesto que no admitimos anacrónico, ambas funciones, la estética y la política, creemos
fervientemente que hoy es posible.