[es] El presente artículo apuesta a reflexionar sobre esa experiencia propia de la vida en las ciudades modernas, que implica el uso de medios de transporte de pasajeros como el
colectivo, el subte, el tren, en tanto experiencia novedosa del
ámbito urbano en la modernidad, indagando las implicancias
que la experiencia ha tenido en lo subjetivo.
Abordando lo urbano en relación a la dinámica de “flujos”
y “lugares” que implica, estos espacios móviles aparecen
como lugares habitados de forma transitoria, adquiriendo
este habitar ciertos rasgos particulares.
Cada vagón de tren o subte, cada colectivo, que circula a través de las vías de una ciudad, es un cuerpo de cuerpos, en
el que aún hoy se reproduce esa experiencia que señalara
Simmel, a través de la cual nos miramos sin hablarnos, pero
en la que cada vez más quienes transitan estos espacios mó-
viles se constituyen en nodos de intersección de otras redes,
que hacen que este cuerpo de cuerpos se abra a conexiones
con otros que transitan la misma ciudad o incluso otras ciudades del globo, perdiéndose en este espacio de lo urbano
generalizado.